El laboratorio de Física Aplicada de la "Johns Hopkins University" está desarrollando una sonda para la NASA, capas de llegar siete veces más cerca del Sol de lo que cualquier otro objeto construido por el hombre halla sido capas, esta sonda llevará el nombre de "Solar Probe".
La NASA ya había pensado realizar este proyecto ya desde hace 3 décadas, sin embargo habían existido 2 principales problemas, en primer lugar la tecnología para proteger la sonda de la radiación y las partículas cargadas, y en segundo lugar, el dinero. Parece ser que el proyecto presentado por la Universidad Johns Hopkins supera los problemas, y si todo sale bien, la sonda saldrá de la Tierra en el 2015.
La Solar Probe pesará unos 500 kg, para protegerse, dispondrá –de acuerdo con los diseños actuales– de un escudo en forma de disco de unos 3 metros de diámetro fabricado de espuma de carbono, que protegerá los delicados instrumentos de la sonda de la intensísima radiación y el viento solar.
Afortunadamente ya tenemos la tecnología suficiente para proteger la sonda eficazmente y a un precio razonable, sin embargo cuando hablamos de cifras "razonables" para muchos de nosotros no nos suenan tanto, siendo el coste estimado de 750 millones de dólares. Sin embargo, para poder ver esa cifra un poco mas "razonable", recordemos que a lo largo de este 2008 a USA les ha costado unos 400 millones de dolares el día en Iraq.
Si todo sale según lo planeado, y el lanzamiento es en el 2015, de cualquier forma la sonda llegará a su destino hasta el 2022, realizando varias vueltas por Venus para disminuir el radio de su órbita y así no utilizar mucha energía en frena, pasa así poder llegar a los 6.6 Mega Km de distancia al Sol.
La sonda recaudará datos para ampliar nuestro escaso conocimiento del comportamiento de la corona del Sol. Entre sus objetivos se encuentran: determinar la estructura y la dinámica de los campos magnéticos en el origen del viento solar; determinar el flujo de energía que calienta la corona y acelera el viento solar, además de identificar qué mecanismos transportan y aceleran esas partículas cargadas; estudiar in situ el plasma que rodea el Sol y su influencia sobre el viento solar. La NASA aún está detallando los objetivos concretos de la misión, y a lo largo del año sabremos más cosas sobre lo que pretende descubrir.
En palabras del Dr. Robert Decker, uno de los científicos del proyecto,
Solar Probe es una verdadera misión de exploración. Por ejemplo, la nave llegará suficientemente cerca del Sol para observar el viento solar acelerar de velocidades subsónicas a supersónicas, y volará a través del lugar de nacimiento de las partículas solares más energéticas. Y, como en todas las misiones de descubrimiento, Solar Probe probablemente originará más preguntas de las que conteste.
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