¿Es capaz un colombiano de tirar a la basura un computador viejo? Parece estar grabado en el código genético de los colombianos el principio de conservar chatarra inservible en casa. Todavía circulan por las carreteras automóviles Simca y Renault 4, cuya única función es incrementar los niveles de monóxido de carbono que respiramos. La gente se resiste a aceptar que el ciclo de vida de las máquinas ha llegado a su fin y prefiere 'donar' computadores de la serie 386 y sistema operativo Windows 95 antes que ponerlos en la bolsa de los desperdicios. Es el reto cultural que tendrán que vencer Dell y el Ministerio de Ambiente para meter al país en la onda del reciclaje de desechos electrónicos.
El fabricante de computadores Dell puso en marcha el primer programa de reciclaje gratuito de computadores que existe en el país. No es cosa pequeña. Normalmente la industria computacional establece este tipo de programas en países en donde existe una opinión pública muy sensible a los temas ambientales -que no es el caso de Colombia- o en donde existen organizaciones ambientalistas con mucho poder -que tampoco es nuestro caso-. Pero Dell decidió que quiere ser la empresa más verde del sector y extendió sus programas también a México, Brasil y Colombia. El programa funciona de manera simple: quien tenga un computador Dell obsoleto, lo informa en la página
www.dell.com/reciclaje/ y la compañía se lo recoge en su casa, sin costo alguno y lo entrega a una organización especializada en reciclaje que lo desguaza, aprovecha lo que se puede aprovechar de él y embala los materiales tóxicos hacia el exterior. La legislación colombiana establece que cualquier componente contaminante que haya sido importado por la industria debe ser reexportado al final del ciclo, y este programa da cumplimiento a ese mandato.
"Si nosotros vendemos 40 millones de computadores al año, a algún lugar irán cuando salgan de circulación; queremos hacer lo correcto en esta materia", dijo Michael Dell, fundador de la compañía, quien desde hace algún tiempo parece afectado de una notable y bienvenida conciencia ambiental, que se traduce en hechos concretos: la compañía ha rediseñado sus computadores para que consuman menos energía; su tienda web dispone de una calculadora de energía para los clientes que deseen estimar este factor en el momento de la compra; los procesos de manufactura son más amigables con el ambiente, como lo han reconocido varias organizaciones internacionales, y la mitad del papel utilizado en publicaciones de mercadeo es reciclada. El año pasado lanzó la iniciativa 'Siembra un árbol por mí', mediante la cual los clientes adicionan dos dólares al precio de cada computador que adquieran y Dell transfiere esa suma a organizaciones que reforestan bosques para captar carbono, según la estrategia del Protocolo de Kyoto. Finalmente, el empresario trazó una meta ambiciosa que podría convertir su compañía en la primera industria totalmente verde: eliminación total de las emisiones de carbono en 2009.
El problema de la basura electrónica en el país no es más grande porque la penetración de los computadores no ha pasado del 6 por ciento, pero superará esa barrera en los próximos años y un cúmulo de nuevos problemas ambientales tocará a la puerta. En Estados Unidos y Europa es usual que la gente tire a la basura un PC después de dos o tres años de uso; de hecho, Dell recicló 78 millones de libras de computadores viejos el año pasado. Pero en Colombia esto es menos probable, porque aquí se le saca el jugo hasta el extremo a cualquier máquina. Iniciativas como ésta ayudarán a crear una cultura del reciclaje de basura electrónica, que tanta falta hace en el país.
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